Te levantas una mañana y sientes que te falta algo, la soledad se apodera de ti y tú no sabes como luchar contra ella. Pero entonces recuerdas al subir la persiana que hay algo ahí fuera, sí, es el mundo, ese que todos dicen que tienes que comerte, pero tú te das cuenta de que ya no puedes, tus fuerzas han decaído por completo, y vuelves a la soledad de tu habitación.
Hacía ya un tiempo que no lo pensabas, habías decidido aparcar aquel sentimiento que primero te hizo feliz pero luego te hizo llorar, y ahora volvía a aparecer, recuerdas todo lo que pasó y le das vueltas a lo que hubiese pasado; de nada sirve, el pasado queda atrás y ahora toca mirar hacia delante, hacia lo que realmente te haga feliz porque en cada paso que das vas haciéndote el camino y es imposible volver atrás. En el camino de la vida los “pasos de cangrejo” son inexistentes, todo es ir hacia delante, si el camino es difícil, vas en dirección correcta, si te confundes aprenderás, serás más sabio, y ahí encontrará el camino correcto y serás feliz.
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