jueves, 24 de noviembre de 2011

Es la vida misma, complicada.

Hay días en los que todo es perfecto a tu alrededor, todo sale bien a tu favor, y eres o te consideras feliz. Días que te hacen sonreír a cada una de las personas que se te cruzan, y días que hacen que te salga la sonrisa tonta por cualquier cosa que te digan. Y sonríes así, sin más. Días en los que todo te resbala, y solo piensas en la felicidad de tu alrededor, y es como si tuvieras una especie de burbuja en la que metes solo lo que te interesa y lo que realmente merece la pena, para que todo sea perfecto. Esos días son los que dices: "no puedo estar mejor"
Pero también hay días en los que la soledad es tu mejor amiga,y lo unico que quieres es dormir, quedarte tumbada en tu cama durante horas y despertarte en un lugar lejos, da igual donde, pero que esté lejos de donde estás. Y tan solo te pones a recordar todo lo que te hace estar triste. O sino, tan sólo te apetece encerrarte en tu cuarto, y escuchar las canciones tristes que tantos recuerdos buenos y malos te traen... Otros días son los que todo va mal, nada sale bien, solo quieres desaparecer ya de ahí, de tu vida, de esa situación, de todo, no quieres nada de ti, te das asco tú misma, piensas que nada podrá volver a ser como antes, y que cada uno de esos cambios afectan a todo en general. Esos malditos días que deseas con todas tus fuerzas que acaben de una vez pero cada minuto que pasa se te hace más largo, son como una pesadilla de la que no puedes despertar, malditos días, ¿no?...
Pero supongo que la vida es así. Hay días mejores y días peores. Lo mismo un día eres la persona más feliz del mundo, que al dia siguiente todo va mal. O nada es igual. O echas de menos momentos vividos que te gustaría que volvieran a ocurrir. Lo bueno es que cada vez que algo salga mal, siempre hay una solución para todo. Y antes o después todo lo bueno llega, al igual que cuando todo sea perfecto, habrá algo o alguien que haga que se derrumbe todo a tus pies.

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