La verdad no tengo argumentos lógicos, tampoco improvisados. Se podría decir que todo lo que he hecho en la vida, lo he hecho por impulsos, por instinto. Soy del tipo de chicas que no se rinde fácilmente, pero que a la mínima se le echa el mundo encima; tampoco suelo pensar lo que digo si no que digo lo que siento y luego me arrepiento. Sólo sé que te quiero. Eres tú, tu manera de hacer las cosas, tu forma de mirarme, tu risa, tus gestos, tu pelo, tus tonterías que me hacen reír, tus abrazos, tus palabras e incluso tus besos. Porque ya contigo no puedo tener excusas, porque me conoces, quizás mejor que nadie. Tengo tantas cosas que decirte, que jamás podría escribirlo tal y como lo siento. Quizás este sea el mejor momento para darte las gracias por todo ese tiempo que pasamos juntos, o de dártelas también por el tiempo que nos queda aunque estemos separados. Porque ahora te confieso que me enseñaste a ver la vida diferente y que momentos como los que pasé contigo, no los volveré a pasar con nadie... Te quiero, y tú mejor que nadie, lo sabes.
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